martes, 29 de septiembre de 2015

Premios de los XLIV Coloquios Históricos de Extremadura

Ya se puede anunciar. El trabajo que Juan Rebollo Bote y yo presentamos el pasado día 23 en los XLIV Coloquios Históricos de Extremadura ha sido premiado por la Fundación Obra Pía de los Pizarro, de Trujillo: con este galardón se reconoce la aportación de nuestro estudio al redescubrimiento de una figura trujillana a día de hoy poco conocida, como es el cardenal Juan de Carvajal (1400-1469). La concesión, que no pudo tener lugar el pasado sábado por la tarde durante la entrega de premios porque la organización de los Coloquios no consiguió contactar con los responsables de la Fundación, se nos comunicó ayer por la tarde. 


En esta edición, se entregaron otros dos premios: el Xavier de Salas para jóvenes investigadores recayó en Juan Pedro Recio, por su trabajo sobre las Guerras Carlistas en Extremadura; el premio del Centro de Profesores y Recursos, sobre trabajos dedicados a la docencia en nuestra comunidad, fue para Francisco González y María Guadalupe Pérez, por su estudio sobre el obispo Fernando Ramírez Vázquez. El Premio Especial quedó declarado desierto por el jurado. 

Desde aquí, y en nombre también de mi colega Rebollo, querría transmitir de nuevo mi agradecimiento a la Fundación por concedernos este premio, y mi enhorabuena a la Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura por la exitosa conclusión de esta edición. Ha sido un placer volver a colaborar en este encuentro, y espero poder repetirlo en más ocasiones futuras. Experiencias tan agradables como esta invitan a uno a seguir adelante y con más ánimo en esto de la carrera investigadora, llena de sacrificios pero a la vez muy satisfactoria.


lunes, 28 de septiembre de 2015

Congreso Semiosferas: Intermedialidad en los siglos XX y XXI


 Mañana comienza, en la Universidad de Alcalá, el Congreso Internacional sobre cine, literatura, música y artes escénicas; encuentro que, bajo el subtítulo, "Palabra, imagen y escrituras: la intermedialidad en los siglos XX y XXI", concentrará a especialistas en la materia y jóvenes investigadores que traten entre sus líneas de investigación las relaciones transmedia entre diferentes medios artísticos, los problemas que presenta la comparación entre sus lenguajes, las relaciones interculturales a través del arte, y su influencia y difusión en la llamada "sociedad del espectáculo". El grupo Semiosferas, que organiza este congreso, pretende además convertirlo en un punto de trabajo sobre la autoficción, en relación a otras manifestaciones culturales no literarias (como el cine, las artes escénicas o el cómic).


De autoficciones va el asunto: porque el término, de por sí complejo y escurridizo, será el centro de nuestra próxima comunicación. Mi amigo Jorge Carrillo Santos y yo presentaremos el próximo día 2 la comunicación "Epiléptico: La Ascensión del Gran Mal. Un acercammiento a la autoficción a través de la novela gráfica europea". La escalofriante novela gráfica de David B. nos servirá para trazar algunas aplicaciones y límites de este género. Mitad autobiografía, por lo que tiene de expresión de la identidad y de narración de experiencias verosímiles, y mitad ficción, por lo que tiene de invención y fabulación (y esta es una definición apresurada y demasiado breve para lo que abarca este género; no tengo espacio hoy para más), la autoficción es, desde los años 70, uno de los temas más prolíficos en la literatura académica francesa; en España, ha despertado la atención de numerosos críticos a partir de finales de los años 80. Sin embargo, la aplicación de un género hasta hoy literario sobre otros medios, como la novela gráfica en nuestro caso, puede puntualizar, cuando no rebatir, algunos de los postulados teóricos que hasta hoy se han manejado. Ese es el propósito que nos planteamos con esta comunicación: ofrecer algunas vías de reinterpretación de la autoficción, analizada en este caso en un medio tanto verbal como icónico como es el cómic. 

El congreso tendrá lugar desde mañana día 29 hasta el viernes día 2, en las instalaciones de la Universidad de Alcalá.




viernes, 25 de septiembre de 2015

II Jornadas de Iniciación a la Investigación Lingüística


 En diciembre, días 10 y 11, la Facultad de Filosofía y Letras de la UEx acogerá, por segundo año consecutivo, las Jornadas de Iniciación a la Investigación Lingüística. Tras los buenos resultados del año pasado -que se verán pronto materializados con la publicación de los trabajos presentados-, este año las jornadas vuelven con el mismo objetivo: servir de punto de encuentro para jóvenes investigadores, doctorandos y doctores recientes, que trabajen en el amplio campo de la lingüística. Análisis del discurso, dialectología, sintaxis, sociolingüística, enseñanza de lenguas... multitud de campos tienen cabida en lo que pretende ser un punto de encuentro y difusión de ideas.

El año pasado participé junto con mi colega Jorge Carrillo Santos con la comunicación "Ecos de Magritte en la obra de Storm Thorgerson: representaciones de la ausencia en Wish You Were Here". Este año formo parte del comité organizador de las jornadas. El plazo de presentación de propuestas de comunicación está ya abierto, hasta el 25 de octubre, y se deberán enviar al siguiente correo: jornadasinvling@gmail.com. Toda información relativa al evento (acceso, formulario de propuestas, formulario de inscripción, precios, comités científico y organizador) la podréis encontrar en su web oficial:


Del mismo modo, también podréis estar al tanto de las últimas novedades en Twitter:


Os esperamos.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Notas sobre los Coloquios Históricos

Con motivo de los XLIV Coloquios Históricos de Extremadura, se han publicado en formato libro las aportaciones a la edición del año pasado. En el volumen se recoge el trabajo que presenté sobre la figura a
la que se dedicaban los coloquios, la poetisa jaraicejana Luisa de Carvajal y Mendoza; este trabajo fue premiado con el Premio Especial Coloquios Históricos de Extremadura, concedido al mejor trabajo sobre el tema central del encuentro. Ha pasado ya un año de aquello (no voy a descubrir aquí el recurso del tempus fugit), y aún conservo ese día, y lo seguiré haciendo, como uno de los más emotivos de mi vida en lo que se refiere a este mundillo de la investigación en el que, quién sabe por qué, decidí meterme hace tiempo. 

El trabajo también puede consultarse on-line, en este enlace:

Recupero aquí dos noticias en la prensa extremeña, que recogieron el momento:


Por otra parte, aquí os dejo una breve nota de prensa en la que aparecemos mi compañero Juan Rebollo y yo, y en la que se reseña nuestro trabajo junto a otros tantos que se han presentado en estos Coloquios y que ahondan en la investigación de la historia menos conocida de Trujillo. 


Los Coloquios terminarán el próximo domingo, con un viaje a Medellín (cuna de Hernán Cortés, figura central de este año) y una comida de hermandad. Hasta entonces, quedan dos sesiones de comunicaciones, el viernes por la tarde y el sábado por la mañana, y la entrega de premios a los mejores trabajos el sábado por la tarde.
 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Recuerdos de la UIMP


Hace casi un año volví de Santander, donde había pasado una semana (del 6 al 10 de octubre) en el Curso de Inmersión Lingüística organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Estas becas, concedidas por el MECD a todos aquellos que hayan disfrutado de la beca general de estudios universitarios durante el último curso, o para docentes o estudiantes en proceso de formación como profesores, permiten la realización de un curso intensivo de inglés durante una semana en alguna de las sedes de la UIMP en toda España, y cubren la pensión completa en cuanto a alojamiento, manutención y actividades lectivas.

Las modalidades del curso abarcan desde la especialización en inglés para estudiantes de Sociales y Humanidades o para la rama de Salud, hasta actividades para fomentar la agilidad oral. Durante los primeros meses del año, los becarios reciben un aviso mediante email de la primera convocatoria; la segunda se produce a mitad de año. Tras realizar un test online, son calificados siguiendo los niveles del MCER (A, B, o C), y se les da la oportunidad de matricularse en alguna de las sedes disponibles, en cualquier semana del año, siempre y cuando haya plazas suficientes; la matrícula se hará efectiva tras el abono de 100€, y la asignación de sede se realizará teniendo en cuenta el orden de preferencias escogidas y el día de ingreso de las tasas.


A partir de ahí, la aventura. Clases en turno de mañana y tarde con profesorado nativo o bilingüe; descansos de apenas quince minutos entre sesiones lectivas; intermedios con profesores (incluso en las comidas), que exigen al alumno continuar hablando en inglés; actividades por la tarde que van desde tours por la ciudad de destino hasta pequeñas conversaciones "one to one", pasando por juegos o prácticas con exámenes oficiales. No se busca la excelencia gramática: se fomenta la destreza oral, la fluidez en la comunicación. La evaluación final consiste en una exposición oral sobre tema libre, en la que principalmente se evalúa la claridad y el orden en la exposición, antes que el uso impecable de la gramática. Las lecciones buscan crear un ambiente agradable y entretenido, donde se pierda la vergüenza y se obligue a emplear un idioma extraño en circunstancias a veces surrealistas. Corres, gritas, imitas, pintas, juegas. El esfuerzo es enorme; el resultado, impagable.


Y se nota. Y se agradece. Porque, como afirmaba uno de los profesores del segundo curso UIMP que he disfrutado durante la semana pasada en Granada, los de mi generación podemos llevar aproximadamente entre 15-20 años inútiles estudiando inglés. ¿Y nuestro dominio del idioma corresponde a tanto tiempo cursado? En absoluto. No somos casi bilingües. Tenemos acceso a más material en inglés que nuestros padres (internet, cuna de cine y series en VOSE, y letras de canciones, y vídeos de todo tipo), pero heredamos su arcaica educación: limitada, anquilosada en el machaque de la gramática antes que en crear entornos de inmersión total. No fue culpa del profesorado -no en su totalidad- sino de un sistema educativo insuficiente. ¿De qué nos sirvieron las cuatro condicionales perfectamente aprendidas, si luego no éramos capaces de articular un decente "Buenos días"?


Hace un año volví de Santander. Antes de ayer, de Granada. La sensación fue la misma: salir, saber, vivir. Y la gente que conoces, y las chorradas con las que te deshinibes, y todo lo que recibes. En apenas una semana, ganas una experiencia. El nivel certificado es lo de menos: prefiero antes recomendar la oportunidad de poder cursar una de estas actividades. La UIMP lleva diez años de éxitos, y no es por casualidad: en dos ocasiones, he recibido una formación completa por parte de profesionales, y he disfrutado de un ambiente único para estudiantes. Todos estábamos en la misma situación: todos anónimos, todos diferentes. La dinámica del curso, sin embargo, es tan potente e imparable que pronto haces comunidad y confianza, y compartes sensaciones. Y aprendes junto a ellos, de una forma nueva.


En octubre comenzaré el Máster en Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera, por la UNED. Elijo esta institución para poder cursarlo con calma, a distancia, teniendo en cuenta que este año de doctorando irá lleno de novedades. La enseñanza de lenguas es una vía profesional cada vez más atractiva. Pero exige una formación adecuada: creatividad, dinamismo y capacidad de motivación en grupos de trabajo. Necesito saber idiomas que me acerquen a clases plurilingües. Necesito tener ases bajo la manga: conocer juegos y otras actividades que permitan que las lecciones funcionen. Pero necesito, sobre todo, no dejar nunca de ser alumno. Santander fue el primer viaje, el que cambió mi perspectivas; Granada ha sido un lugar de ensueño. Quiero volver más veces a estos cursos, hasta que ya deje de ser becario. Entonces, si alguna vez llego a tener alumnos que deseen aprender español, espero no haber olvidado lo que significaba estar sentado al otro lado, buscando aprender en una ciudad desconocida, y necesitar un pequeño empujón para sentirse agusto y, al fin, romper a hablar.